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#Podcast | Frente al abismo, paracaídas

  • #Episodio 13

En este nuevo capítulo, el abogado y especialista en políticas públicas, Pablo Lestingi, nos ayuda a reflexionar sobre la realidad argentina.

Corrupción, pobreza, economía, inflación, pandemia y seguridad son los problemas más importantes que tiene nuestro país y que el gobierno debe afrontar para no transformarse él mismo en otro problema.

El silencio, no es salud.

Falta oxígeno para los enfermos y el aire se pone denso cuando nos notifican que vamos a tener más restricciones, nos sentimos indignados. Nos invade la tristeza.

La tristeza es el paso previo al cambio y debe llevarnos a la esperanza, la esperanza que nos ilumina el camino al éxito, ese camino es la educación, la formación y la capacitación de nuestros chicos, que garantizará el futuro de nuestra patria.

La incertidumbre es muy fuerte cuando sabemos que los hombres de las fuerzas armadas y de seguridad exponen su vida todos los días y más aún cuando fueron expuestos experimentalmente a pruebas de efectividad de vacunas que nunca vinieron a nuestro país.

Vacunas que tampoco nadie reclamó, dejando que el silencio los esconda discretamente, de la misma manera que nuestros héroes, heridos y sobrevivientes volvieron de la Guerra de Malvinas, a quienes sólo la democracia hizo visibles y honró.

¿Sabemos cuántos efectivos de las fuerzas armadas y de seguridad se sometieron al experimento? ¿Sabemos cuándo le toca el turno de ser vacunado al resto de ellos?

Como respuesta a esto, el presidente nos habla por medio de un mensaje grabado, al aire libre, en una oficina de la Casa Rosada y a distintas horas. Las restricciones que anuncia no sabemos cuándo empiezan, claro el decreto que tiene que firmar aparece mucho después como si tuviera dudas o pidiera permiso.

Pasamos de tener un Presidente profesor de Derecho, un moderado al frente de un equipo de profesionales, a un presidente que perdió imagen, un presidente influenciable que ha perdido su templanza, alguien invadido por el mal humor.

Por otro lado percibimos que esa influencia, que ese cambio de rumbo no surge del diálogo con la oposición para así poder en unidad nacional salir de la pandemia.

La influencia es ejercida por la Vicepresidente de la República, quien en su ambición de tener más poder impone condiciones, borrando de a poco al Presidente y quedando de esa manera en el lugar de quien decide y conduce al país.

Pero esto empeora, ahora va por más, lo lleva a un camino sin salida, lo lleva al abismo.

El Presidente anunció que pedirá al Congreso facultades para intervenir en decisiones que las ni las Provincias ni el Congreso le pueden delegar. Nadie puede autorizar que el Presidente restrinja la circulación en todo el país sin declarar el estado de sitio, tampoco por decreto anular las elecciones.

Desde el punto de vista del enfrentamiento al enemigo, como llamó el Presidente al virus, ha tomado medidas sanitarias y económicas insuficientes. A modo de ejemplo podemos decir que la política económica, la política exterior y el diálogo con la oposición se han ido desgranando y disolviendo. De la misma manera su relación con los medios de comunicación tampoco mejoró, ni hablar de los cambios esperados en su política de salud, que nunca llegaron.

Ahora que me acuerdo, en que andará el ex Ministro Ginés? Y la ex Ministra de Justicia? Se le habrá acabado el agobio? Ya serán embajadores?

Mientras tanto seguimos perdiendo puestos de trabajo y riqueza, no podemos permitir que no haya políticas de explotación del campo, tanto agrícolas como ganaderas, ni mucho menos una política que fortalezca nuestra flota pesquera, hartos de escuchar noticias de cómo depredan las aguas vecinas a nuestra plataforma y nosotros miramos sin pescar.

Así seguimos perdiendo oportunidades.

Pero la democracia salva a la democracia. Este año hay elecciones, se renuevan las Cámaras de Diputados y Senadores.

Es la oportunidad de dar el mensaje. Hay que cambiar el rumbo.

Es el paracaídas que necesitamos.

 

 

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