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#Podcast | La ley y los valores nos liberan

  • Episodio #11

En este nuevo capítulo, el abogado y especialista en políticas públicas, Pablo Lestingi, nos ayuda a reflexionar sobre la realidad argentina.

En estos tiempos de tanta confusión, ánimos exacerbados y sentimientos encontrados, es bueno q nos acordemos de algunas cosas.

Fíjate…

Todos los habitantes de la Nación tenemos derecho a trabajar, de pedir a las autoridades, de asociarnos con fines útiles, de enseñar y aprender[1], como lo dice el artículo 14 de nuestra Constitución.

Ninguna ley puede ser contraria a nuestra Constitución[2],lo dice ella en el artículo 28 y en el 19 te dice, nadie está obligado a incumplir la ley[3] .

La Ciudad de Buenos Aires es autónoma[4], tiene su gobierno, elegido directamente por sus habitantes, integrado con los tres poderes, Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

El Jefe de Gobierno es elegido por los ciudadanos, no por el Presidente de la República, mucho menos por la Vicepresidente.

Hablando de ella, en que andará?

Estará en Disneyguol, Disney Gold, Disney Black, Disney Platinum?

Está tan calladita….

Pero bueno, sigamos sigamos, algo va a decir o debiera por lo menos.

Pero veamos como seguimos.

Dice la Constitución de la Ciudad que son sus autoridades[5], quienes tienen a su cargo cuidar nuestra autonomía, son quienes protegen nuestros derechos personales cuando son vulnerados por el Gobierno Nacional, o mismo ahora cuando este Gobierno intenta negar que tenemos iguales derechos políticos que las demás provincias.

Todas las provincias de nuestra patria tienen su propia constitución, que tampoco pueden tener contradicciones con la Nacional, también tienen a su cargo, la educación[6], están obligadas a impartirla, a garantizarla y de esa manera continuar con el legado y el deber de mejorar la educación libre, gratuita y obligatoria.

Pero nuestros chicos además de tener amparados todos estos derechos, tienen necesidades que deben ser protegidas, su vida de relación, su equilibrio emocional, su derecho al desarrollo digno y a la esperanza, como pasa en todo el mundo. Ello también está protegido.

Nuestros hijos están presos, encerrados en una situación en la que no deben estar, no les corresponde, ellos aprendieron lo que es el mérito, aprendieron que si cumplen la norma no se enferman, aprendieron que si estudian son mejores.

Pero hora ven que habiendo sido respetuosos de la ley alguien que no se cuidó y se enfermó les niega el derecho a crecer, poniendo como ley un decreto ilegal.

Alguien que no puede ser ejemplo de cómo cuidarse, impone sin razón.

Esto trae a mi memoria el título de un libro: “Preso sin nombre, celda sin número”, escrito por el periodista Jacobo Timerman, quien en 1981, describe cómo fue su cautiverio durante la sangrienta dictadura del 76, dos años después volvimos a nuestra democracia.

Hoy debemos fortalecer el diálogo, ser firmes en nuestras convicciones y decirlas, los presos tienen nombre, son nuestros chicos, las celdas tienen número, son nuestras casas, porque la democracia que supimos construir debe crecer y cada día ser más fuerte por el bien y el futuro de nuestro país preparándonos para el nuevo mundo en esta nueva realidad.

Solo respetando la ley y defendiendo nuestros valores seremos libres.

 

 

 

[1] ARTÍCULO 14 Constitución Nacional.- Todos los habitantes de la Nación gozan de los siguientes derechos conforme a las leyes que reglamenten su ejercicio; a saber: de trabajar y ejercer toda industria lícita; de navegar y comerciar; de peticionar a las autoridades; de entrar, permanecer, transitar y salir del territorio argentino; de publicar sus ideas por la prensa sin censura previa; de usar y disponer de su propiedad; de asociarse con fines útiles; de profesar libremente su culto; de enseñar y aprender.

[2] ARTÍCULO 28 Constitución Nacional.- Los principios, garantías y derechos reconocidos en los anteriores artículos, no podrán ser alterados por las leyes que reglamenten su ejercicio.

[3] ARTÍCULO 19 Constitución Nacional.- Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados. Ningún habitante de la Nación será obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que ella no prohíbe.

[4] Artículo 129 Constitución de la Ciudad de Buenos Aires.- La Ciudad de Buenos Aires tendrá un régimen de gobierno autónomo, con facultades propias de legislación y jurisdicción, y su jefe de gobierno será elegido directamente por el pueblo de la ciudad.

[5] Artículo 6 Constitución de la Ciudad de Buenos Aires – Las autoridades constituidas tienen mandato expreso, permanente e irrenunciable del Pueblo de la Ciudad, para que en su nombre y representación agoten en derecho las instancias políticas y judiciales para preservar la autonomía y para cuestionar cualquier norma que limite la establecida en los arts. 129 y concordantes de la Constitución Nacional.

[6] ARTÍCULO 5.- Cada provincia dictará para sí una Constitución bajo el sistema representativo republicano, de acuerdo con los principios, declaraciones y garantías de la Constitución Nacional; y que asegure su administración de justicia, su régimen municipal, y la educación primaria. Bajo de estas condiciones el Gobierno federal, garante a cada provincia el goce y ejercicio de sus instituciones

 

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