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¿Por qué nos gustan tanto las papas fritas?

  • Las papas fritas forman parte de aquel grupo de alimentos que sabemos, no es el más saludable, pero aún así, hay algo detrás que nos atrae y disfrutamos cada vez que una papa frita ingresa en nuestra boca.

Un estudio ha conseguido saber por qué nos atraen las papas fritas y resultan irresistibles. La respuesta parece estar en el aroma que se consigue al combinar las papas junto al aceite listo para freír.
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Investigadores de la Universidad de Leeds, en Inglaterra, han evaluado los aromas y gases que se desprenden de las papas fritas, pudiendo comprobar que su olor es mucho más complejo que el de una simple fritura, ya que se asemeja a una mezcla de jarabe de caramelo, cacao, queso, cebolla y hasta flores.
En las papas freídas dos veces, el aroma es más complejo y es aquí donde puede encontrarse un olor que incluye el olor de flores.
Éste secreto respecto al aroma, parece ser la clave de la atracción de las papas fritas que resultan irresistibles para muchos y que, aunque sabemos no son un alimento sano para comer a diario, podemos disfrutarlas si se consumen con moderación, con baja frecuencia y se fríen correctamente e ingieren de la mejor manera para que sean más saludables.
Pues ya sabemos que no es una cuestión de sabor, sino de aromas y tal vez el olfato sea más influyente que el gusto a la hora de escoger alimentos. De hecho cuando estamos resfriados, nuestro apetito por las comidas se reduce grandemente.
“Tomar alimentos crujientes puede reducir el estrés. Cuando tenemos una dieta de comidas pastosas los músculos de nuestra mandíbula se pueden aburrir y la comida crujiente ayuda a estimularlos”, explica el doctor Joseph J. Colella, miembro del consejo de dirección de la Asociación Americana de Cirugía Robótica y autor del libro ‘The appetite solution’ (‘La solución del apetito’).
Otros expertos esgrimen razones mucho menos banales: el investigador y autor de ‘The omnivorous mind’ (‘La mente omnívora’), John S. Allen, cree que nuestro amor por los crujidos se originaron “hace más de 60 millones de años, cuando los primates empezaron a diferenciarse de otro tipo de mamíferos. Sus dietas consistían básicamente en insectos y plantas, y ambos hacen este sonido cuando están en buenas condiciones. El crujir siempre es signo de frescura”.
En fin, sea cual sea la causa de su atracción, las papas fritas no deben estigmatizarse como un alimento prohibido, porque esto causaría el efecto contrario, sino que lo que debemos hacer es disfrutar de su aroma y sabor con moderación y en ocasiones particulares, ya que de esta forma pueden ser parte de una dieta habitual y saludable sin inconvenientes.
 
 
Fuente | IntraMed

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